En la pesca deportiva se define como
morralla a ejemplares "inmaduros" que dado su escaso tamaño no son factibles de ser "clavados" en los anzuelos, pero sin embargo dejan sin cebo o carnada a éstos.
Los pescadores, habitualmente nos encontramos con jornadas de pesca en las que “la morralla” no deja comer al pescado grande y nos desesperamos por ello. Por las escasas poblaciones de ejemplares adultos casi siempre tenemos que luchar contra la limpieza del cebo de los anzuelos por estos adolescentes.
Pargos, sargos, dentones, chopas, etc.... generalmente no dan las tallas mínimas para ser pescados, e incluso cuando accidentalmente se clavan en los anzuelos, quedamos asombrados de cómo un pez tan pequeño se pueda tragar un anzuelo preparado para sus abuelos. Estos ahoga-gatos deben ser inmediatamente devueltos al mar, y no pensar que una fritura de los mismos puede ser suculenta cuando lo suculento será el pescarlos en el futuro con varios kilos de peso.
El pescador, amante del mar y de este deporte, siempre intentará poner los medios para no pescar inmaduros de ninguna especie. Anzuelos acordes en tamaño y cebos adecuados pueden evitar tanto pasar una mala y desesperante jornada de pesca como tener que devolver al agua todo lo pescado.
En zonas o días de mucha morralla se deberán usar cebos (carnadas, carnazas ) que eviten que los anzuelos sean descarnados. Potas, pulpo, currucos, titas, o cebos preparados con nylón o similar, pueden solventar el problema. En casos extremos no nos quedará más remedio que usar señuelos artificiales y cambiar la técnica de pesca para ese día. Puede ser muy, pero que muy gratificante, decantarnos para ese día por el jiggin (ver artículo sobre el mismo .... click aquí), currican o cualquier método que nos haga disfrutar de la jornada.
Las tallas de los peces no las marcan las normas gubernamentales. Las normativas, tallas mínimas, especies protegidas, toda esta parafarnalia en torno a la pretendida protección de las especies y del medio, no es otra cosa que intereses económicos y un falso "velar" por las especies. Solo se vela por los RECURSOS PESQUEROS, lo que como su propio nombre indica ... solo se vela por los intereses económicos. Las prohibiciones y vedas normalmente van encaminadas a la pesca deportiva, cuando el daño sobre especies y medio ambiente se realiza por la pesca comercial. Arrastreros que destruyen hábitats y arrasan con todo tipo de especies, pesca industrial de super-inmaduros como atunes de 7 kilogramos ( cuando un atún no es apto para procrear hasta alcanzar los 50 kilos de peso), pesca de tiburones a mansalva, como está ocurriendo en el estrecho de gibraltar para aprovechar sus aletas y proveer al mercado japones, barcos industriales que de una sola tacada pescan cientos de toneladas.
La esencia del pescador deportivo es su conciencia. Capturas y sueltas son habituales en este deporte, o en su defecto la suelta de todo ejemplar que nuestra conciencia indique como "pezqueñín".
Ampliando el campo para el término morralla, también se denomina morralla a peces inmaduros, o alevines, consumidos muy habitualmente en bares y restaurantes, y vendidos engañosamente como chanquetes o especies concretas, estando muy lejos de serlo. En España tanto la captura, venta o consumo de los mismos está penado por la ley, aunque realmente si nos pasamos por cualquier restaurante o marisquería, bar de playa o chiringuito, veremos que "los chanquetes" son casi el plato especial de la casa y predilecto de consumidores.

En resumidas cuentas, la morralla es todo pez que no se debe consumir y por consiguiente devuelto al mar.


